Alocados giros de conducta, categóricos siempre en la negociación, y una negligente renuncia a escuchar alternativas coherentes. Los “sin collar” y los medios, describen así, las particularidades más negativas en el funcionamiento del “burocratizado combinado” que regenta “LA CUEVA DE LAS GANGAS”…
Los grandes líderes de la historia no se han dejado guiar por aduladores, sino que escogían a su lado a los que eran capaces de transmitir su propia visión de las cosas. Algunos sostienen y otros lo afirman, yo doy fe, que están en lo cierto y muy pocos tienen dudas. Que manden unos u otros, no existe ninguna posibilidad de que las cosas cambien en Mazarrón. Salta a la vista. Mucho menos aún, se va a poner fin al fatídico estereotipo que la estirpe de los ochenta implantó en la “Cueva de las Gangas”, y que sus cobistas moradores abrazaron como oro en paño…
Algún soplón afín, podría prevenir al intrépido Regidor sobre como acaban los acoplamientos políticos bendecidos por el “Ayatolá Licencioso”, estratega acomodaticio desde el “golpe a Mariano” de todos los enlaces convenidos y rupturas por traición perpetrados en el “Antro de Babel”. El incombustible maestro de ceremonias, resentido de por vida con el pueblo, anda ahora crecidito como niño con zapatos nuevos, y dispuesto a dar la patada a los acusadores que quieren descubrir el pastel. Al igual que dirige la secta de elitistas soplagaitas que porfían jactanciosos por los recónditos agujeros de “la cueva de las gangas”…
Hay que hablar claro, directo, sin rodeos ni medias tintas, con la convicción de que solo con rotundidad en las decisiones que se apliquen Mazarrón podrá resurgir de las cenizas. Para los pequeños y medianos emprendedores que no forman parte del club de las grandes empresas de la localidad, las medidas que trascienden en el zigzagueante panorama económico que nos pintan sin pudor, se perciben como más de lo mismo: ”prometer hasta meter el doble de lo que piensan hacer,y después de metido,hacer solamente la mitad de la mitad de lo prometido”…
Podría haber sido el lema durante el intrincado trasiego electoral, y a nadie habría sorprendido como seña de identidad permanente que iba a garantizar la supervivencia de nuestro pueblo en generaciones venideras. ¡Y ahora qué!. El mancomunado equipo de gobierno mazarronero apostó antes, durante y después del solemne pasteleo proalianza por defender a ultranza y con orgullo allá donde fuese necesario los valores de igualdad, justicia y libertad, legendarios, que constituyen un impagable testimonio de “conciencia progresista”.¡Y ahora qué!..
No creo que este año que nos espera traicionero, vaya a ser tan apocalíptico como lo pintan, pero un camino de rosas tampoco va a ser, de modo que me entusiasma saber que no somos pocos los inconformistas dispuestos a plantar batalla a tanto “dirigente infructuoso” y creador de espanto como anda suelto por esos mundos de Dios…
Hay que hablar claro, directo, sin rodeos ni medias tintas, con la convicción de que solo con rotundidad en las decisiones que se apliquen Mazarrón podrá resurgir de las cenizas. Para los pequeños y medianos emprendedores que no forman parte del club de las grandes empresas de la localidad, las medidas que trascienden en el zigzagueante panorama económico que nos pintan sin pudor, se perciben como más de lo mismo: ”prometer hasta meter el doble de lo que piensan hacer,y después de metido,hacer solamente la mitad de la mitad de lo prometido”…
El tiempo transcurrido tras el fiasco electoral de Blaya, ha servido de purga para que en el “conciliábulo gavioto” reflexionen sobre la dura derrota, pero también, para que nuevos valores puedan reivindicarse una vez crucificado el proteico “Mesías”.Los protagonistas consideran, que una derrota inesperada, con polémica desacertada o no al margen, no puede empañar la trayectoria del consorcio conservador. Los fogosos militantes creen que no afectará en el futuro y siguen con la autoestima muy alta pese al tropezón…
Mi indecisión de sentimientos con respecto a los enigmáticos vaivenes del equipo de gobierno, los cuales siguen teniendo a pesar de todo algo de aquel colectivo encanto que me impresionó al implicarse tantos por un fin justo, vienen a añadirse a antojadizos motivos todavía imperceptibles que más pronto que tarde van a derivar hacia una inconclusa historia de sin razones manidas de oropel, que lamentablemente quebrantará la gesta por la que nació, para volver a la senda del servilismo institucionalizado por los “carpetovetónicos jerifaltes”. Ufanarse, y retardar el ocaso de los tunantes paquidermos del “sanedrín fáctico” disimulando su tutoría, dejan en entredicho y eclipsan, los verdaderos objetivos que sentenciaron al díscolo Blaya, y fulminaron antes, al temerario Valera…
Ahora no es tiempo de enardecer contiendas inútiles ni de espolear desquites políticos. No hay espacio para la espera. Urge reinventar ideas ilusionantes, abordar tareas constructivas y abrir nuevos horizontes. Crear conciencia de pueblo unido, respirar cordura, sabiduría, y buen hacer que ayuden a superar insensatos resentimientos.”Saber para acordarse”…
El oficio de sacacuartos se ha convertido en una de las modalidades agiotistas más demandadas por los políticos muy experimentados y codiciosos. Su práctica desorbitada dentro y fuera de los organismos ha llamado la atención de casi todos los dirigentes y funcionarios amantes del riesgo, una tendencia en alza…
Sin intención de ofender, y mucho más aún sin ninguna mala sangre, pretendo exponer a quien corresponda mi modesta opinión extraída de vivencias desveladas en el tiempo, sobre las indignas y demagógicas excelencias de nuestro querido Mazarrón, ”fábrica de sueños”…
Rubén González. VMPress. Leyenda urbana, o un juego de palabras en clave sinóptica, mitad verdad y mitad ficción que ponen en su justa dimensión ese grado de sobreentendimiento e imaginación que el ciudadano munífico valora por encima de todas las cosas.¿Realmente han sido y son los hechos tal como los describen los anárquicos gacetilleros locales?.Posiblemente sí, o quizás no. Lo realmente cierto es que son capaces de rememorar talentósamente un sinfín de iterativas convulsiones gubernativas y furtivos enjuagues del Sanedrín Fáctico…