“Me paece a mí que tenéis un cuajo”

(Amanece que no es poco)
(Casi, parafraseando a Faulkner. Pero sin querer, eh)
Que me ‘paice’ a mí que algunos ‘diosecillos menores’ creen estar muy por encima del común de los mortales. Aupados al poder por el sacrificio y la ilusión de un pueblo iluso, auto-instaurados nada más llegar en esa cómoda poltrona de la in-seguridad social, bien anclados en la inmensa bahía-ubre del caramelico institucional, dejan de ser seres mortales y pasan a engrosar la gravosa y adivina (Adivina ande leches esconden los cuartos chorizados al pueblo) casta de los desgobernantes: seres de tantísima altura (No me jodas) que creen engañar y embarrar a los de abajo, con las pestilentes plastas excretadas de sus enajenados cerebros…
Incluso piénsanse, que de haber algún problemilla irresoluto en la remota e inalcanzable galaxia de los ‘cangrejos’, nuestro inubicable Dios supremo del universo supremo, recalaría por sus despachos oficiosos para pedir auxilio intelectual y preguntarles:
- No sé qué pijo pasa con aquellos guanábanos ultragalácticos de ‘andar patrás’. No me lo puedo explicar. Son tan impredecibles los jodios, que sin comer pueden jiñar. Y eso jode una miaja bastante…
A lo que muy seguros de sí mismos, responderían los interpelados ‘cuajos’:
- Esta claro, colega Dios, está muy claro. Sí pueden defecar (Sé habían vuelto de un fino. Ya te digo. Más finos que los gallinos) sin comer, es que tienen el ¡ojete al revés! Sube los impuestos tío, y verás como andan menos lozanos. Les vamos a enseñar a salirse de la fila. Y no le des más vueltas prenda, que solo es fruto de su imaginación…
Asunto concluso, recluso, sellado y despachado para la historia de los inopes. Amén, punto en boca y chitón cabrón, que ¡aquí mando yo! Y usted no sabe con quién está hablando…O casi…
Y Jehová en la antepenúltima playa, rechista (De rechistar, contar otro chiste):
-Una pena, una pena, de verdad. Una pena, penita, pena. Ayer tan cercanos, tan solícitos, tan bobos ‘hermano lobo’. Y hoy os vais de pilinguis de veintisiete chichinabos. Debe ser un inveterado virus, concluyo estupefacto. Facto lo que hubo de facerse, el entuerto al hoyo y el sinvergüenza al bollo. ¿No? ¡Vive Dios!
- Oiga usted, ‘tío pillo’, -Restallan los cuajos- no se pase de listo, que el divino culo se l´ha visto.
Yahvé salmodia su réplica, desilusionado por tanto crío pijo (Sin pijo, ni de lo otro):
- Me importa una gónada (O güevo) de mico viudo el pisto que s´ha montao, o el ya revisto para nula sentencia (Menudo rostro, pálido) o el que se va a montar antes de asome el morro la polinizante y polímnica primavera. Y si el culo m´habéis visto, es porque cotilleabais detrás de mí justo, justo el sitio más acertado para besarme el ‘fistro’. O eso creo, como no me ubico. En fin, me las piro ‘vampiros’, que me tenéis más hartito…

“La realidad supera a la aflicción más descorazonadora. La iniquidad brilla en las ‘razones’ menos humanas. Hombres, y mujeres, que nunca dejarán de sorprendernos. No tanto por su involución siempre hacia peor, sino por su ladina capacidad para encontrar nuevas formas o vericuetos en la coexistencia, por aquello de joderse redobladamente l@s un@s a l@s otr@s. Tanta pretendida inteligencia y son meros animalillos de la granja de la señorita ‘Tetris’. De tétrico, y también del jueguecito de las narices. Díscolas, dislocadas piezas de un puzzle imposible que encajan perfectamente según caen en su sepultura de abyección, corrupción y putridez personal. Maneras de vivir que dejan tanto que desear. Maneras de vivir para no contar y no imitar ¡jamás!”…
Nota del autor:
Me viene a la mente un pensamiento inevitable: “La ignorancia es temporal, la estupidez es para siempre” (Y no señalo a nadie. Bueno si, a esas caparras rastreras y sabandijas anónimas que existen porque yo así lo consiento, y, desde su cutrísima ignorancia, creen que El Quijote nació en Alcalá de Henares. Pues no, capullos, Don Quijote nació en la mente de Miguel de Cervantes Saavedra, ¡pijo!, que se supone fue el más célebre alcarreño, ¡Capullo doble! y me sigues debiendo una. ¡Ya pagarás!, dame hueco, que ya yo si eso…) “Ladran, luego cabalgamos” (Y que todo en el mundo se mueva solo por amor, desamor y cornadas de la ‘vida’)






















